lunes, 4 de abril de 2011

El esbirro


Por: José Antonio Vieyra, asesor de escritura

Algunas leyendas tienen el poder de influir en el mundo pero otras pueden cambiar las vidas para siempre. Ésta es una de ellas pues de inicio a fin te va guiando de manera clara y profunda en los meollos de una vida apasionante en búsqueda constante de la Felicidad real.

El ancla de la historia comienza en una noche de septiembre en las costas de Terranova, Canada un joven soviético nada desesperadamente en las congeladas aguas del Océano Pacífico buscando con ansia la libertad.

Desde popa  se divisan 20 años de distancia, en términos de la Segunda Guerra Mundial y comienzos de la Guerra Fría, en los que se erigen en Rusia varios orfanatos cuya única familia eran Marx, Lenin y Khrushchov. Fruto de ello un joven que desde niño mostraba gran aptitudes de fuerza y liderazgo se convierte en adalid de las juventudes socialistas desde el orfanato hasta la Academia Naval. A encargo del jefe de la policía secreta rusa junto con una docena de tipos grandes,  fuertes, campeones de boxeo y de judo de Kamchatka... forma un grupo de operaciones especiales, bastante bien remunerada, por cierto. Su misión: sofocar desórdenes callejeros con rapidez, sin escatimar en el uso de la fuerza. Las victimas: borrachos y marineros que montan escándalo en el puerto. Dado el éxito de sus operaciones, le encomiendan una nueva operación totalmente secreta y en pro del desarrollo del país, enfrentar "uno de los mayores enemigos del pueblo, peores criminales que los asesinos, porque matan el alma de la juventud soviética": los "religioznik", los creyentes en Dios, grupos que se reúnen en la clandestinidad. Al presenciar en carne viva la reacción obstinada, firme, valiente y pacífica de los creyentes, cierta confusión pone en duda aquellos ideales socialistas y comunistas en los que basaba su vida llevándolo a analizar su propia historia y por ende a una transformación de raíz profunda.

En proa, posterior a su milagrosa supervivencia en Terranova, y después de haber dado un buen tiempo de su nueva y corta vida a la publicación de sus experiencias y anécdotas, “un día se le acercaron dos desconocidos y, en perfecto ruso, le aconsejaron que cerrara la boca”. Nunca lo hizo. Poco después le encontraron muerto de un disparo. Tenía 22 años.

Tras el encallaje forzado de la vida de Sergei Kourdakov, "El esbirro", autobiografía lectura que te mantiene atento a los grandes giros que puede dar una vida que, como todo joven ahora, busca en sí misma el sentido de ser vivida. Como dato cierto histórico podemos decir que el libro trata sobre la persistente y atroz represión del régimen comunista ruso a aquellos “Religioznik” cuyo único delito era vivir en congruencia plena sus creencias. Como pregunta personal podría quedar ¿cuánto hay de mio en esa vida, acaso yo decido plenamente sobre ella y si así fuera....?

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